DEFORMACIONES DINÁMICAS SEGÚN LA INCLINACIÓN DE LA PIERNA SOBRE EL PIE EN EVERSIÓN
Durante la marcha sobre un terreno inclinado, en una dirección perpendicular a la pendiente, es necesario que uno de los pies se posicione en inclinación interna en inversión—, y el otro en inclinación externa en eversión—, de forma que los miembros inferiores y el cuerpo entero conserven una posición vertical.
En esta situación, el pie derecho está en posición de inversión y el pie izquierdo en posición de eversión.
La inclinación de la pierna hacia fuera en relación al pie supuestamente fijo y apoyado en el suelo es una posición de eversión. Esta posición tiene cuatro consecuencias simétricas a las de la inversión:
• Rotación interna de la pierna sobre el pie: retroceso del maléolo medial, dónde también puede observarse un deslizamiento del astrágalo hacia adentro.
• Aducción-pronación del retropié: aducción por rotación interna no totalmente compensada, pronación por valgo del calcáneo que determina un ángulo y abierto hacia fuera entre el eje del talón y el de la pierna.
• Abducción-supinación del antepié (Fig. 56): perceptible, por el ángulo de abducción n entre los planos P y P.
• Aplanamiento del arco interno (flecha 4), con aumento de la superficie de la huella plantar.
Estas adaptaciones de posiciones del pie a la pendiente del terreno, o durante los giros, dependen del funcionamiento de las articulaciones subastragalina y mediotarsiana, indispensables para una marcha normal en terreno irregular.


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